El culo de Europa

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Esta foto de Gibraltar no está hecha desde un dron, está tomada desde una avioneta. Una Cessna 337 Skymaster cascajo en la que volaba como “científica a bordo”.

Volar siempre me mola, y reconozco que hacerlo en aquel cacharro del Pleistoceno, tremendamente rústico pero fiable; me encantaba. Para mi aquellos vuelos laborales realmente fueron un enorme regalo.

Poder sobrevolar el lugar donde vivo fue curioso. Ver tu contexto desde las alturas es como un raro viaje astral, a vista de pájaro cambia la perspectiva de tu pequeño hábitat, de tu micromundo, de tu ecosistema.

Ver desde las alturas el culo de Europa tiene su atractivo, es un enclave geográfico fronterizo tan peculiar como interesante. Aquí vivimos literalmente entre dos aguas, entre dos orillas, entre dos continentes, entre dos mundos, entre dos vientos,… entre las dos columnas de Hércules…

Vivimos con vistas panorámicas al vecino continente, vigilados por la british silueta de la anacrónica y macaca colonia de Gibraltar, con uno de los puertos más importantes del mundo, en el cogollo del paso migratorio de aves, de mamíferos marinos, de atunes… de personas. Sí, los culos del mundo suelen ser culos inquietos.

Pude sobrevolar, no solo mi querido Estrecho de Gibraltar, sino toda la costa de Andalucía. Aquella experiencia me entusiasmaba, me regaló bonitas emociones y unas vistas tan nuevas como inolvidables; La sorprendente y volcánica costa de Almería, el bello istmo de Cádiz, la desembocadura del Guadalquivir,… el faro de Trafalgar… playas infinitas, …acantilados… delfines, orcas, ballenas… mi Bahía de Algeciras.

Sin duda soy una viajera casi empedernida, pero eso no significa que no valore, que no adore o que no saboree mi tierra.


8 respuestas a “El culo de Europa

  1. A veces, lo único que nos queda por descubrir del mundo no es lo que nos rodea a las afueras, sino lo que tenemos a cuatro pasos de nuestras casas. Hacemos mucho turismo por ciudades ajenas, nos maravillamos con las riquezas y monumentos de otras, incluso ansiamos vivir en alguna de ellas porque solo vemos el lado bueno… Pero ¿qué hay de la tierra que pisamos? ¿La valoramos lo suficiente y nos paramos a recorrerla de arriba abajo como si fuese una desconocida? Los seres humanos tenemos una extraña capacidad para valorar lo de fuera e infravalorar lo nuestro, claro, hasta que lo perdemos (aunque igual esto solo ocurre aquí en España). Con esto no solo me refiero a lugares, sino también a personas, puestos de trabajo, etc. A mí muchas veces se me olvida el encanto que tiene mi querida Zaragoza y me dejo cegar por otras luces más brillantes que las que alumbran a la Pilarica… Qué bueno es saber valorar lo que tenemos 😊

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    1. Querida Mar: Sin duda alguna el ser humano es un bicho muy particular 😉 . Se inmuniza con facilidad a los estímulos diarios y cotidianos, y efectivamente no valora en su justa medida las cosas hasta que las pierde. Y sí, pasa con la familia, los lugares, salud, amigos…trabajo. Al parecer, tendemos a ser así… La buena noticia es que se puede estar atento y remediarlo 😉
      Yo intento usar los ojos viajeros (=ojos de niña) en el día a día, porque sin duda también se puede viajar literalmente a la vuelta de la esquina 😀 . Te propongo un juego del que quizás te salga un post 😉 sal a las calles de tu Zaragoza con los ojos de niña bien abiertos y llévate un cuaderno viajero 😉 y me cuentas lo que ves 😉
      Un abrazo linda Mar.
      PD: Te comento, por ejemplo, que en USA sí valoran mucho el patrimonio natural que tienen, y lo acondicionan para su disfrute, lo gestionan, lo hacen accesible, lo conservan y lo venden… En España, que lleva décadas viviendo del turismo, aún queda mucho por hacer a nivel rural y urbano, mucho por rehacer, mejorar, aprender…aquí, no sabemos vendernos.

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  2. Siempre he pensado que es en las alturas desde donde se ven mejor las cosas, por eso no pierdo oportunidad de elevarme en cuanto puedo.
    Respecto a lo de apreciar lo que tenemos cerca, al final las cosas por bonitas o interesantes que sean pueden volverse rutinarias, a mí me encanta París pero seguro que si cada día pasara por debajo de la Torre Eiffel no me impresionaría tanto como verla cada diez años. Eso no significa que no valore lo que tengo alrededor, que lo hago, pero forma parte de mi cotidianeidad y sé que siempre estará ahí para que lo disfrute.
    Un abrazo guapa y feliz finde

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    1. Así es compañera, desde las alturas todo cambia. A nosotros también nos gustan todos los cacharros voladores 😀
      Es cierto que nos inmunizamos a la belleza rutinaria y habitual… pero yo intento no inmunizarme del todo 😉 . Un abrazo linda y buen finde para ti también.

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  3. La vistas aéreas son impresionantes y si lo que tienes ante tus ojos es la imagen, desde las alturas, de tu tierra y de todo el paisaje circundante, debe ser “lo más”. Yo a lo más que he podido aspirar es a observar la costa mediterránea cercana a Barcelona, mi ciudad, desde un avión comercial poco después del despegue o poco antes del aterrizaje, durante la maniobra de acercamiento al aeropuerto. Nada comparable a lo tuyo. Eso de ver de tan cerca el culo de Europa sin que esta se ofenda, es genial, jajaja
    Por cierto, ¿cuál era exactamente tu misión científica, si puede saberse? Yo, a lo sumo que pude aspirar durante mi corta etapa de biólogo en el Instituto de Investigaciones Pesqueras (rebautizado como de Ciencias del Mar), fue a salir al mar y hacer de timonel de una zodiac, jeje
    Un abrazo.

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    1. Pues sí colega Josep 😀 , para mi eran “lo más” … pero “como cada uno es cada uno” también había compañeros que no lo disfrutaban tanto. A veces la logística era complicada, algunos vuelos fueron en fines de semana, había que desplazarse o dormir fuera de casa… también puede marear mogollón. Pero para mi, eran un regalo, un lujo, una suerte. En aquel trabajo hacía muchas cosas variadas 😀 entre ellas censos de cetáceos desde embarcación y desde el aire. Así que imagina…si a lo escénico del vuelo le sumas ver calderones grises y comunes, inmensos grupos de delfines, orcas, cachalotes y algún rorcual 😀 para mi era un sueño hecho realidad. Me molaban mucho los censos tanto por mar como por aire :D. Un abrazo grande timonel.

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