Un viaje con Banda Sonora

Que Lisboa es preciosa no cabe duda, que en Navidad luce brillante, radiante y pletórica tampoco. Y que estas fechas especiales cambian el latido de casi cualquier cristiana ciudad ya lo sabemos.

Que la capital tiene muchísimo por ofrecer, es una realidad; Patrimonio, cicatrices de terremotos, una vida cultural rica, unas calles teletransportadoras en el tiempo, curiosas tiendas, galerías de arte,… deliciosa gastronomía… sin duda un destino muy recomendable.

Fin de año en Lisboa

Supongo que quizás no todo el mundo le encuentra la belleza al lado decadente de la ciudad. Pero para mi esa alma rota, esa tristeza lisboeta,… los desconchones, callejones, las coladas al sol… le dan a la ciudad una esencia, una personalidad tan única y especial que me enamora.

Allí pasamos un fin de año rodeados de una radiante luz tan atlántica como la de mi querida Cádiz, subiendo y bajando cuestas y cotilleando la ciudad a pie y desde algún nocturno y romántico tranvía…

Recuerdo que la noche del 31 de diciembre cenamos relativamente temprano y lo hicimos en un diminuto, sencillo y recomendado bar local. No podía faltar el bacalao, ni el arroz, ni el vino verde, ni los dulces caseros… todo en un ambiente muy familiar y con un camarero muy divertido.

Después de la rica cena nos acercamos a la Plaza del Comercio donde habían instalado un escenario. El decorado lugar comenzaba a llenarse de música y personas que esperaban la media noche. Y allí nos quedamos un rato para tomarle el pulso al ambiente. Y vaaaya pulso más débil. Ay “omá” con lo bonito que son los fados… Ay “omá”… con lo que nos gusta la voz lánguida de la gran Dulce Pontes,… pero ay “omá” lo poco que pegaban los fados para una alegre noche de fin de año. Los profundos fados son canciones desgarradas que hablan de nostalgia, melancolía, y sobre todo de fatalismo y frustración… Es una banda sonora muy lisboeta perfecta para esa desconchada belleza que me seduce… pero quizás triste y somnolienta como una nana para empezar el nuevo año… (dejo aquí un fado para los curiosos 😉 )

Por supuesto, el muchacho del escenario no tenía ni la voz, ni el arte, ni la elegancia de la dulce cantante… le dimos algunos fados a modo de oportunidad… pero teniendo en cuenta la muuuucha languidez del asunto, la mucha sodade que se respiraba y el dolor de pies del turístico largo día,… decidimos regresar al hotel antes de quedarnos dormidos o cortarnos allí mismo las venas con la mucha pena.

Seguro que había otros lugares, bares y locales con más ambiente, pero nosotros ya estábamos en “modo Cenicienta On” y nos marchamos antes de que suspendieran el transporte público y fuera misión imposible tomar un taxi.

Llegamos justo a tiempo para despedir el año. A falta de las clásicas uvas nos apañamos con unas frambuesas, brindamos y desde las alturas disfrutamos de los fuegos artificiales que aquella noche especial sobrevolaban la lisboeta orilla del Tajo.

Ahora cada vez que escucho las primeras notas de un triste fado… sonrío con los muchos recuerdos viajeros que la música es capaz de traer a nuestra memoria.

Feliz 2018 querido lector, te deseo mucha ¡¡ Salud y viajes!! 😀 😉 

 


16 respuestas a “Un viaje con Banda Sonora

    1. Como pasa el tiempo compañero 😉 yo últimamente cuando hago cálculos de fechas de ese tipo me da hasta mareo 😀 jajaja Pues la tenemos muy cerquita para repetir 😉 seguro que algún día volvemos. ¡¡Feliz 2018!! te deseo mucha salud, musas fotográficas y viajes 😀 Tres grandes abrazos de osa 😉 y muchos besitos.

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  1. Es curioso como una música, una imagen o incluso un olor nos retrotrae a un momento de nuestra vida, bueno o malo. A ti un fado te recuerda esa noche portuguesa, a mí, durante años, un tema de los Rolling Stones me recordaba penosamente una frustración amorosa, jeje
    A Lisboa le tengo que dar una nueva oportunidad. Seguro que me ocurriría como con Bilbao, al que recordaba gris y feo, sin sustancia alguna, de cuando lo visité, de pasada, en los años 80, y ahora, hace un año, a la vista de los comentarios de amigos y conocidos, volví allí para pasar uno de esos largos puentes, y quedé muy gratamente sorprendido.
    En Lisboa estuve allá por los años 90 y solo pude visitar el casco antiguo (la supuesta Lisboa antigua y señorial) callejeando una tarde-noche libre, después de una convención de la empresa donde trabajaba. Me pareció una ciudad triste y sucia, con mucha mendicidad y con aspecto abandonado más de pueblo venido a menos que de capital de un país desarrollado. Debo añadir que, muchas veces, cuando viajaba por motivos de trabajo, mi percepción de lo que veía en los escasos ratos libres, estaba bastante distorsionada, pues lo observaba todo con ojos cansados, con la mente enturbiada por los problemas profesionales, y con un cuerpo que me pedía a gritos volver a casa.
    Varias han sido las personas que recientemente me han alabado Lisboa, que me han dicho que es una ciudad preciosa. Como he dicho al principio, tendré que darle una segunda oportunidad. O., mejor dicho, me la tendré que dar a mí.
    Un abrazo.

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    1. Pues sí Josep, personalmente creo que hay olores, sonidos, imágenes, …que se guardan en nuestro primitivo cerebro reptiliano for ever 😀 y sin duda nos tele transportan 😉 . Creo que lo que me comentas que te ocurrió con Bilbao y Lisboa quizás se debe a una mezcla de esos ojos cansados, meteorología y momento socio-económico 😉 No es lo mismo un día azul que un día gris plomo, no es lo mismo vacaciones que un viaje de negocios…y quizás los 80 y 90 no era un buen momento socioeconómicopolítico ni para ellas y si me apuras para casi nadie…Por ejemplo yo ahora apenas vi mendicidad en Lisboa, encontré algunas zonas restauradas, restaurantes con estrellas Michelín, un corazón comercial que quieren mantener con su solera,…mogollón de turismo,…calles limpias. Aún así, como menciono en el relato sigue habiendo desconchones, ropa tendida y callejones… aún conserva mucho de esa belleza decrépita especial. Belleza que puede gustar o no. Confieso que yo la prefiero así, con esos muchos rincones donde su alma está rota. Pues muchas veces las restauraciones son como inyectar botox, o someterse a una cirugía estética… 😀 directamente la cagan. Quizás para mi, Lisboa tiene la belleza natural de una mujer madura, serena, con mucha historia y mucho mar 😉 . Como no nos queda lejos no estaría mal que volviéramos 😉 tu para darle una segunda oportunidad con nuevos ojos y contexto, y yo para ver todo lo que se nos quedó en el tintero. ¡¡Un abrazo compañero de teclas!! Muchas gracias por estar cerquita. Salud y viajes para el 2018 😉

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  2. Aquí otra enamorada de Lisboa, me pareció una ciudad auténtica, preciosa, encantadoramente decadente y todo lo que tan bien explicas en este post, supongo que en parte porque no esperaba mucho ya que cuando estuve hace unos diez años tampoco tenía la fama que está consiguiendo en estos últimos tiempos.
    A mí el fado no es que me guste demasiado, con una canción tengo más que suficiente, pero lógicamente estando allí habría sido un pecado no asistir a alguna actuación, así que para que no se nos hiciera tan cuesta arriba entramos en un restaurante con cantante en directo, como se suele decir matábamos dos pájaros de un tiro (pobres pajaritos qué culpa tendrán…) y a la vez que cenábamos escuchábamos música, lo que no sospechábamos es que hubiera tanto fanático suelto: de la música ni me acuerdo pero no olvidaré nunca las miradas y los “sshhhtt” cada vez que cogíamos el tenedor o el cuchillo golpeaba levemente en el plato, tuvimos que comer a trompicones aprovechando los aplausos para no molestar, y estoy segura de que a más de uno le debió parecer un sacrilegio que mezcláramos gastronomía y fados.
    Un beso guapa y que el nuevo año venga cargado de salud y dinerito para hacer muchos viajes 🙂

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    1. 😀 jajaja me he reído mucho imaginando esa cena interruptus 😀 jajaja y más callados que en misa que diría mi abuela 😉 La verdad que priori parecía buena esa idea de cazar los dos pajaritos 😀 jajaja desconocía ese fanatismo, así que tomo nota mental. A nosotros Lisboa nos enamoró tanto que algún día volveremos… y a Sintra también 😉 sin duda nos quedamos con ganas de más… y está tan cerquita 😉 . Muchas gracias por compañera por tu cibecalorcito rico 😀 . Un abrazo enorme y mucha salud, alegrías y viajes para el nuevo año 😀 .

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  3. Destino pendiente para este 2018 (¡¡ojalá pueda tacharlo este año!!). Qué bonito es salir de la zona de confort y celebrar este tipo de festejos de una forma diferente, incluso cuando ya tenías algo planeado y cambias de plan sobre la marcha. ¡Feliz año nuevo, querida!

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    1. Ojalá puedas ir 😉 pero recuerda que querer es poder. Un destino muy completito, económico, con rica comida…y muy combinable con la cercana Sintra… mira que lugar más curioso y chulo se encuentra allí, echa un vistazo a este post que escribí 😉 https://tecuentodeviajes.wordpress.com/2017/09/04/lugares-misteriosos-una-mansion-filosofal-y-una-tumba-visitar-la-finca-de-la-regaleira-sintra-portugal/
      Un super abrazo enorme linda Mar. ¡Salud y musas para este nuevo año!

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  4. Mira que odio los fados… me espeluznan sobremanera. Es de las pocas piezas de música que no me gustan ni a tiros. Muy parados además para un fin de año. No me extraña que os pusiérais cenicientos. Yo hubiera hecho lo mismo. Ja ja ja!
    Besotes festivos 😘😘

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    1. jajajaja 😀 jajajaja 😀 nunca me había planteado que los fados pueden resultar espeluznantes 😀 jajajaja lo del espeluzno me ha hecho mucha gracia 😀 y te ha salido del alma compañera 😀 jajaja te imagino huyendo de allí espeluznada perdía 😀 jajaja.
      Ahora que lo pienso, yo me espeluzno con las letras del reggaeton 😮 … y supongo que habrá quien lo haga con el flamenco profundo, las saetas,… las jotas…el country… el canto gregoriano…el tango… 😀 ya puestos a espeluznarnos 😀 jajaja. Muchas gracias linda MJ por tu tiempo, compañía y risas. Un abrazote XL plus!

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      1. Jajajajaja!!! Pues sí. De hecho, el Cante Jondo que lo veo primo-hermano del Fado también me espeluzna que no veas pero lo tolero bastante mejor que la canción lusitana. Esa se lleva la palma del espeluzno. Jajajaaja! Pero a cuenta de ello nos hemos reído una mijita, no sé si lo he dicho bien.
        Abrazotes terroríficos!!!

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      2. 😀 jajajaja 😀 a ti te mezclan al espíritu de Camaron con Dulce Pontes y te da un shock anafiláctico 😀 jajaja que creo que debe ser lo que viene después del re-espeluzamiento 😀 jajajaja 😀 Bueno yo más que una mijita, me he reído una pechá, o sea mogollón :D, con el momento espeluzi que nos hemos traído entre manos 😉 Otro abrazote XXL!

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      3. Pues mira que Camarón no es de los que caigan peor musicalmente hablando pero… sí seguro que me da un parraque como poco al escuchar una mezcla análoga. Jajajaja!!
        Recojo ese enorme abrazote y te envío otro parecido.

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