PASEANDO POR ETOSHA NATIONAL PARK (Namibia)

Esta vez volábamos a Johannesburgo (JH) con Air France a través de París donde haríamos una larga escala de casi cuatro horas en el aeropuerto Charles de Gaulle. Fuimos nosotros los que elegimos la escala algo larga porque preferimos esperar un poco que ir a contrarreloj. Y la verdad que no nos arrepentimos pues cada vez hay mas controles,…nuevas medidas de seguridad… y con tanta aduana, pasillos, cambios de puerta, ….al final el tiempo pasa rápido y mejor que sobre algo para evitar agobios.

El vuelo desde Málaga hasta París lo operaba Aireuropa y lo encontré estrecho, cutre, viejuno,…pero fue un vuelo correcto y llegaron las maletas, así que todo ok.

El vuelo desde París a JH, tanto a la ida como a la vuelta, fue en el enorme Airbus A380, que tarda literalmente un mundo en rellenarse de 500-550 pasajeros con sus equipajes de mano y tarda otro mundo en vaciarse de 500-550 pasajeros con sus equipajes de mano y en modo somnolientos y desesperados.
Pero quitando la lentitud del proceso de rellenado y vaciado de sus dos plantas, y en ocasiones el frío polar que se sentía, es un avión cómodo, con su querida pantalla individual, cena y desayuno bastante comestible…Un vuelo nocturno tranquilo, un par de pelis, una larga cabezada,…y en 10h llegamos al aeropuerto OR Tambo de Johannesburgo donde tímidamente comenzaba a asomar la Navidad.

No iba a quejarme…pero sí lo haré. Quiero el tele-transporte ya!!!! Hace años que lo pido y no hay suerte…no hay forma de que lo inventen. Este año con nuestro de aquí para allá hemos pasado por varios aeropuertos y he de comentar que en casi todos nos hemos encontrado que se están implantando nuevas medidas de seguridad. Se supone que son por nuestro bien…pero uff…En algunos hacen nuevos controles de explosivos, en otros revisan los equipos fotográficos con más detenimiento, en otros pasan del equipo…otros son controles demasiado self-service, en otros te miran la Tª por monitor …en otros el funcionario no sabe como funciona el scanner nuevo, en otros directamente no funciona el scanner nuevo…Entiendo que deben extremarse las medidas de seguridad…pero todo ello está haciendo que los aeropuertos se estén convirtiendo en una especie de gymkana a ratos surrealista.

Y atención que toda esta gymkana puede traducirse en algunas colas, retenciones, pequeñas o grandes demoras que podrían descuadrar escalas muy justas. En JH nos encontramos con algo de lenta cola en el control de pasaportes debido a la actualización de los datos con los nuevos lectores/scanners.

Por suerte nuestra primera aerogymkana acaba sin incidencias, ni retrasos, sin turbulencias,…sin pérdidas de equipaje…con lo cual contentos. Aún teníamos tiempo hasta el siguiente vuelo hacia Windhoek y aprovechamos un cajero (ATM) para sacar algunos Rands que usaríamos principalmente en Namibia.
A nosotros nos compensa sacar en cajero y pagar con tarjeta, supongo que depende de las condiciones y comisiones/no comisiones de cada entidad bancaria. Otra opción es cambiar euros a Rands en alguna ventanilla de cambio.

Embarcamos puntuales, volamos con South African airlines sin incidencias, y sobre las 16:30 aterrizamos en el aeropuerto internacional Hosea Kutako de Namibia.

Rellenamos un sencillo formulario para turistas antes de pasar la aduana namibia, y recogimos sin sorpresas el coche de alquiler en el aeropuerto. Como ya os comentaba en la etapa de preparativos elegimos algo intermedio y reservamos un SUV con Budget a través de rentalcars. Revisamos el Toyota RAV que nos entregan, prestamos especial atención a las ruedas. Algunas nos parecieron mejor que otras, pero nos dijeron que para diez días que estaríamos en el país no nos darían ningún problema. Al menos la de repuesto tenía muy buena pinta y el coche estaba muy bien, con pocos km y un nuevo, amplio y cómodo interior.

Le encontramos un impacto en el cristal delantero que indicamos en la revisión, nos dijeron que ellos entienden que Namibia es una país con carreteras de grava y que es normal/habitual que esto ocurra y que no pasaba nada si nos ocurría a nosotros. Me dio tranquilidad. Recuerdo que en casa nos llegamos a plantear por eso mismo aumentar la cobertura del seguro para incluir el impacto en cristales y los bajos, aunque finalmente no lo hicimos. Preguntar allí por los impactos.

Y ya con “nuestra Jenny” despierta, un puñado de nuevos mapas en la guantera y un millón de ganas, nos ponemos en marcha… el gigantesco país nos espera!. Namibia significa «lugar vasto»,…y además de ser un país enoooooorme es el segundo mas despoblado del mundo después de Mongolia. Nosotros saludamos los amplios horizontes, los colores de la tierra, las suaves lomas, …y ponemos rumbo a nuestro primer alojamiento el Trans Kalahari Inn.

Reservado a través de Booking lo elegimos por su relativa proximidad al aeropuerto (22 km) por las opiniones, y por precio. Nos dieron una amplia habitación con baño, ventilador, correcta, cómoda, limpia y sencilla. Tras ubicarnos, una ducha, disfrutar del primer atardecer africano en compañía de un peludo gato cenamos en el restaurante del hotel, muy recomendable, buena relación calidad precio y opiniones. Tienen comida tipo snackbar y además una carta bastante correcta que nos permitió degustar por primera vez carnes nuevas, probamos el impala, el kudu y el elam en compañía de un rechoncho escarabajo XL que compartía con nosotros una esquina de la mesa.

Por la mañana nos despedimos de nuestros vecinos los hiperactivos tejedores, de sus verdes “burbujas” inmobiliarias y sin perder mucho tiempo nos ponemos en marcha rumbo a Windhoek. Jenny dice que nos llevará a un supermercado Spar que tiene localizado donde haremos nuestra primera compra de avituallamiento. Apenas vemos nada de la ciudad, lo que cruzamos son barrios residenciales de ordenadas casas unifamiliares, algún colegio, …y pronto llegamos al centro comercial. En el enorme Spar compramos la clásica nevera imprescindible para llevar mejor los km y calores, pan y embutidos locales para nuestros picnics,…picoteos varios…agua a cascoporro…cocacolas…hielo y un par de frigorines… Frente al súper compramos sin problemas la tarjeta de voz y datos para el teléfono (42$N) y en menos de una hora, a eso de las nueve nos ponemos en marcha rumbo al Parque Nacional de Etosha.

Unos monos fugaces cruzan rápido un puente de la ciudad, más casas ordenadas… y nosotros nos despedimos de la capital sin conocerla. Dicen que su nombre, Windhoek, significa esquina del viento, o quizás es el nombre distorsionado de una vecina montaña. Su idiosincrasia, su extraño orden, su fortaleza militar y su iglesia presbiteriana son testigos de un pasado complejo. El país fue colonia alemana, posteriormente formó parte de la vecina Sudáfrica, y por último, antes de ayer, en 1990, consiguieron su independencia. Tienen un gobierno democrático, estable, muchos grupos étnicos (himbas, hereros, namas…), parques naturales, una importante gestión medio ambiental, uno de los mayores caladeros de pesca del mundo, diamantes, uranio, sal, cobre, hierro…y un turismo muy en auge favorecido por su actual estabilidad socio política.

De lejos nos parece un África diferente, de fuertes contrastes, a ratos europea, a ratos profundamente africana. Nosotros no somos muy urbanitas y no podemos opinar de la ciudad porque no la visitamos…habíamos leído que no eran muchos sus puntos de interés y nuestra intención era llegar lo antes posible a bichear a Etosha. Unas cuatro horas y cuarto, unos 440 km aprox, nos separan de nuestro destino.

Jenny nos lleva por la cómoda, recta y asfaltada B1 cuando a la salida de Windhoek encontramos un rutinario control policial. Nos solicitan el carnet de conducir y el pasaporte, tuvimos alguna anécdota con nombres propios y topónimos que nos valieron unas risas con nuestra simpática superagente abuela… y de nuevo retomamos la marcha.

El camino es azul, rojo y verde, alambrado, salpicado a ratos de altos termiteros, vegetación baja y suaves colinas, …Pronto aparecen los primeros animales, vemos algunas jirafas, un primer orix fugaz, incluso un sable superfugaz, algún facócero (jabalí verrugoso, pumba),… un hombre que lucha con unos caballos algo desbocados junto a la carretera…y más termiteros artísticos a cascoporro.

Las horas pasan rápido, la comodidad de la carretera, la novedad del paisaje y los primeros bichos nos entretuvieron hasta llegar a Outjo donde repostamos combustible antes de continuar por la C38 hasta el Parque.
Apenas encontramos tráfico, y a eso de las dos de la tarde hacíamos el check in en la entrada de Etosha National Park, por la “Anderson´s gate”, donde entregamos y comprobaron nuestras reservas y no tuvimos incidencias.

Por fin dentro del parque!! y una familia de elefantes nos reciben cómodos bajo la sombra de verdes acacias. Saludamos un rato a los que dicen que son los elefantes más grandes de África, algunos con la típica piel polvorienta y blanquecina, otros con sus característicos cuernos rotos que creen que se debe a las carencias de su desértica dieta, alguno que se tumba… No nos entretuvimos demasiado pensando, creyendo, que los elefantes son una especie relativamente fácil de ver en el Parque…y erroorrrr pues en época de lluvias se desplazan hacia tierras de Damaraland…y no son tan abundantes en Etosha.

Sin prisas bicheamos todo el camino rumbo a nuestro primer campamento, el muy demandado Okaukuejo camp. Mientras Etosha nos regala nuevos paisajes y nuevas especies, predomina el blanco, la luz reflejada es radiante, todo reluce, los colores son diferentes, el mundo parece polarizado, …los muy azules, algunos verdes y el mucho blanco resaltan las siluetas de las primeras jirafas, rinocerontes, avestruces, los primeros de muchos orix,…

Desde Anderson´s gate al campamento de Okaukuejo son apenas 10 km. Hacemos el checking y depositamos una pequeña fianza de aprox. 500$N que te devuelven cuando haces el check out.
Antes de salir de recepción recordé mirar el libro de avistamientos donde los turistas escriben qué han visto, cuándo y dónde…y menos mal, porque gracias a él encontramos el que fue un muy bonito regalo de bienvenida. Ya llevaba esa zona anotada desde casa pues en la propia web del parque la recomiendan pero saber que había avistamiento reciente nos emocionaba. Entusiasmados como niños dejamos las maletas en la básica, correcta y algo claustrofóbica habitación, comimos un rápido picnic, compramos el práctico y económico cuaderno del Parque en el súper, ubicamos la pool del camp para bichear luego…y sin entretenernos demasiado nos pusimos en marcha rumbo a Okondeka.

Por el camino saludamos con algo de prisas a los chacales, avestruces, orix, cebras…y cuando llegamos a los alrededores de la charca de Okondeka bicheamos con más atención y allí estaban!! nos encontramos la clásica melé leonina tumbada debajo de una acacia,…muchas patas, colas, orejas, melenas,…alguna cabeza femenina que asoma,…había tantos leones y tan acoplados que no sabíamos ni cuantos había…

Los disfrutábamos en soledad, luego se unieron un par de coches…y poco a poco la gran familia leonina se comenzó a activar,…se desperezaban, se ponían de pie,…algunos marcaban el territorio, otros se aseaban, se saludaban, bostezaban…y poco a poco la manada comenzó a desfilar muy cerquita de nosotros, eran varios adultos…y con ellos venía el bonito regalo sorpresa de bienvenida; dos pequeñas crías y un jovencito.

Los graciosos sonidos, ladridogruñido, de los cachorros llamando a la madre/hermano o grupo, sus gatunos juegos, las torpes y divertidas carreras, los manotazos, las caricias, los ojos… un momento muy divertido, muy tierno y bonito del tipo de los que se recuerdan for ever and ever 😉

Sin prisas cruzaron hacia el otro lado de la carretera donde bebieron y continuaron con sus juegos junto a la bonita manada.

A lo lejos llega algún orix, avestruces y coyotes…comparten un extremo de la charca haciendo la imagen más coral…

Caía la tarde, disfrutamos mucho tiempo del momento, pero ya era hora de regresar. Como siempre, los cálculos matemáticos de Jenny nos ayudaron a apurar… Y con prisas, con una tormenta de arena muy a lo lejos y con espectaculares rayos de una seca tormenta remota regresamos al campamento entre “oooohhhs” , “miiira!”, “allí” y “guaus” o “wows”para disfrutar de la pool del camp con las últimas luces del día.

Y en la pool/charca de Okaukuejo, con un rino negro a contraluz que poco a poco se fue acercando despedimos la tarde. Todos los principales camps tienen una charca/pool, en algunos casos natural, en otros artificial, a la que se acercan las distintas especies a beber con lo cual el desfile de fauna se puede observar cómodamente desde un banco, unas gradas, unas piedras…bajo un sobrajo…Además, durante toda la noche las charcas/pools de los camps están iluminadas con luz/focos que no molesta a los animales y permiten disfrutar de la diferente actividad nocturna. Nosotros cenamos allí con vistas a cuatro rinos negros y a una leona sedienta mientras que la noche se desplomaba regalando literalmente millones de estrellas.

La mañana amanece soleada y despejada, nos ponemos en marcha a la hora de la apertura de puertas 6:09 por estas fechas. Atención que estos horarios varían algo semanalmente. Consultar aquí  Horarios Etosha N.P. pdf

Esa primera mañana la dedicamos a disfrutar en soledad de la animada charca del camp. Nos recreábamos con las radiantes cebras y con los bellos orix… cuando a lo lejos vimos unos chacales acorralando a una muy diminuta cría de springbok, poco a poco estrecharon el círculo, la mataron y se la comieron delante de nuestros prismáticos en minutos. Mientras en la orilla aparecía una madre jirafa en alerta con su cría, más orix, ahora los chacales sedientos que relamiéndose bajan a beber,…kudus, se despiertan las tortugas, llegan nuevas aves…alguien se enfada, alguien se inquieta…el agua puede ser vida, pero también ello saben que puede ser muerte…las jerarquías, los miedos, las tensiones se palpan.

Realmente la pool nos regaló momentos bonitos y quizás por ser temporada baja no estaba nada guiri-concurrida. Nos despedimos de la enorme colonia de tejedores, y tras el desayuno buffet incluido sí o sí, hacemos el check out y nos devuelven la fianza depositada a la llegada. La idea inicial era haber pasado aquí dos noches, pero al ser el camp mas solicitado solo conseguimos una habitación doble para nuestras fechas.

No cotilleamos mucho el campamento, sé que tienen habitaciones dobles (camas con mosquiteras), zonas de acampada libre para montar tu propia tienda, zonas con tiendas ya montadas para alquilar, parcelas para los coches tipo 4×4+roof tents, también hay pequeños chalets algunos de ellos con privilegiadas vistas a la pool (aunque deben ser muy poco íntimos y quizás un poco feria pues están en una zona muy de paso de turistas-avistadores). Había piscina, un kiosko-bar, una pequeña tienda-supermercado muy básica, gasolinera donde pudimos pagar con tarjeta, comedores interiores y exteriores donde sirven desayunos/almuerzos/cenas… y una torre de 1963 que tampoco cotilleamos y a la que se podía subir.

Cargamos las maletas y nos ponemos en marcha para bichear y explorar los alrededores.

Aquí son los springboks quienes pululan a sus anchas,…están “in every where”, al igual que los que yo llamo “cebrañus”, o sea la clásica manada compuesta de cebras y ñus que se acompañan para beneficiarse ambas de sus superpoderes auditivos y visuales…hoy disfrutamos de las manadas entre verdes y flores…

…o con la mágica pan de fondo,…o entre la sabana baja,…

Paisajísticamente el lugar es surreal y no deja indiferente. La radiante luz, insisto en el mucho blanco, brotes verdes fosforito, la mucha amplitud de espacio y visibilidad, el polvo, los espejismos, horizontes infinitos…Etosha sin duda es un lugar muy especial, condiciones duras, casi extremas donde la fauna no solo sobrevive si no que vive adaptada.

En torno a charcas nuevas encontramos entretenidas composiciones corales que nos quedábamos disfrutando. Tener en cuenta que muchas pools/charcas son efímeras, estacionales, y pueden estar secas cuando se visitan.

Si están vacías a veces se trata de parar el motor un ratito, descansar y esperar…con suerte aparece alguien. Nosotros alternábamos ratos de voayeur de pools, o sea mirones de charcas, con ratos de conducción tranquila avistando normalmente de camino hacia otra pool/charca o hacia el siguiente destino. Nos cruzaban chacales, elegantes jirafas, ñus, enormes avestruces, …vemos dos leones revoleados a la sombra, rino polvoriento con una cría…

El robusto orix se encuentra por todo el parque…y por casi todo el país, sus adaptaciones al calor, y a la sed, le hacen un conquistador de tierras extremas. Machos y hembras poseen cuernos anillados de más de un metro de longitud, tan llamativos como la peculiar coloración de la bonita cara,…son realmente guap@s.

Las áreas de picnic en Etosha donde se permite la bajada para comer o estirar las piernas son pocas, sencillas y están regumal de mantenimiento, en especial los baños. Nosotros comimos nuestro picnic con vistas a una entretenida pool donde unas avestruces tiraban pellizcos al agua.

Y de nuevo en ruta…prestamos también atención al pajareo, además de las prehistóricas avestruces, algunas elegantísimas grullas azules (blue crane),….rapaces pequeñas, medianas …sin olvidarnos de los impresionantes secretarios o serpentarios…es la rapaz más pesada que se caracteriza por cazar desde el suelo y no desde el aire, medir casi un metro de altura y rondar los 20 kg… muchas avutardas Kori…

Avanzaba el día y el cielo se iba nublando, los fotogénicos blancos pompones se fusionaban y por la tarde disfrutamos, con más tiempo que el día anterior, de los lejanos y espectaculares rayos. Eran pocos colaboradores para el asunto fotografía… pero eran tantos que las matemáticas jugaron a nuestro favor y por probabilidades acabamos cazando uno tímido… de decenas…un fotofracaso….

Y con tanto rayo, espectáculo acústico-pirotécnico… como siempre acabamos haciendo algo de contrareloj con la ayuda de Jenny que nos estima la hora de llegada a Halali camp. Hay que tener en cuenta que la velocidad límite del parque son 60km/h, que son pistas y que existen los imprevistos, por ello nosotros apuramos pero siempre muy en las inmediaciones, proximidades, de la entrada del camp donde quizás con una llamada es mas fácil solucionar sorpresas, imprevistos, …

Tal y como llegamos, hicimos un rápido check in y directamente con el coche nos acercamos a la pool del campamento para ver el atardecer. No había nada de fauna, quizás porque la tormenta se aproximaba cada vez más…solo parte del cadáver momificado de una jirafa patitiesa en la orilla. Pero el espectáculo pirotécnico, de colores y sonidos fue muy espectacular… uno de los rayos cayó realmente cerca, demasiado cerca!…mientras boquiabiertos, de nuevo entre ooohss, guauuus,…¡my god! y ¡mi madre!…ahhh!! agrrrrGGG!!… veíamos despedirse el día y comenzaba a llover.

Después de algo de tempestad, viene la calma, y la radiante mañana la comenzamos pisteando con unas hienas que, con un par de coyotes acoplados, intimidaban a unos precavidos springboks que decidieron sensatamente alejarse.

La noche había dejado lluvia, y veíamos algunas llanuras inundadas que daban una imagen muy acuática y diferente a los cebrañus,…entre flores, aguas, chapoteaban adultos, jovencitos y algunas crías de cebra que vimos mamar…

Mas adelante vimos una especie de ungulado, alto, fuerte,…hasta ahora no los habíamos visto tan cerca, eran hartebeest o alcéfalos, estaban con crías tumbadas bajos sus pies, tan pequeñas que tenían aún resto de cordón umbilical…Algunas se pusieron de pie con esa tierna torpeza de casi recién llegado al mundo,…desgarbadas y patilargas las vimos mamar, tambalearse, tropezarse, cruzar, correr, …

La lluvia sin duda es vida, los animales parecían casi mas felices, …y disfrutaban de la mañana soleada y de la mucha agua con sus crías, pisteando encontramos ahora una avestruz que a sus pies llevaba un mini ejército de bebes …los graciosos pollos, con sus minicuellos y espeluchamientos, se camuflan tanto tanto que no sé ni como los vimos.

En algún momento regresamos al camp a desayunar y continuamos bicheando. Rapaces, algún kudu, facóceros, más orix, más jirafas…Y antes de que el calor apretara nos acercamos al mirador/lookoutpoint de la pan. La pan es un inmenso lago hipersalino que la mayor parte del año está seco, pero a veces, durante la estación de lluvias, puede llenarse con una película de apenas diez cm y convertirse en uno de los mayores lagos del mundo de alimentación/reproducción de flamencos.
Con el coche llegamos a su seca orilla y nos bajamos para sentirnos diminutos, nos encogemos con su clásico aspecto lunar o extraterrestre, o quizás nos hacía pensar más en un paisaje antártico con tanto níveo y azul fusionado en el infinito horizonte, tan irreal que parecía un extraño croma…

Etosha significa “gran lugar blanco” y es el blanco rabioso, intenso, de la pan el que le da nombre al Parque. Un lugar extraño, extremo,…inmenso,…ocupa un 25% del parque…130 km de surreal y seca autovía para elefantes, cebras,…ñus…una nada diferente, una nada atípica con algo de magia.

La pan inerte, hoy tan solo habitada por los espejismos que comenzaban a levantarse , algunas cebras cercanas, algún coche que llega, la disfrutamos un rato y decidimos continuar con el bicheo. Por algunas pistas encontramos algunos charcos, poco profundos, y agradecimos llevar el SUV para no ir modo culillo apretado pendientes de los bajos. Pero en general todas las pistas de Etosha están lo suficientemente ok para recorrerse con un turismo. Pisteando de aquí para allá, con paradas en algunas pools disfrutando de todos los bichos vivientes pasa la mañana volando, comemos nuestro picnic con vistas y la tarde nos regala un enorme elefante remoto!!, era gigantesco, embadurnado de blanco polvo etoshiano, con enormes colmillos …lo veíamos alejarse y dejarnos con ganas de más…echábamos de menos a los elefantes. Nos volvimos a conformar con enormes rinos, muchos chacales, avestruces, orix a cascoporro,… algún badger, mangostas, divertidas ardillas de tierra…

…y apurando como siempre regresamos al camp. De nuevo nos asomamos a la charca, y la lluvia también…Llegamos justo cuando se despedían los springbocks dejando sola a la acartonada momia de jirafa patidifusa. La charca/pool de Halali camp es molona, más íntima al estar alejada de la zona de acampada/bungalows,…es cómoda, está en alto, pero a nosotros en este principio de estación de lluvias no nos regaló muchas sorpresas animales. Esto es así, cuestión de suerte, momentos, fechas…

Como siempre, madrugamos y comenzamos de nuevo la mañana pisteando, buscando, en lugar de esperando junto a la very quite pool del Halali camp. Disfrutamos un rato de los bichos madrugadores de los alrededores…

Regresamos al camp para desayunar y después pusimos rumbo a Namutoni para bichear de camino, conocer el camp y ver la zona. Observamos las variaciones en un paisaje que desde aquí me imaginaba más monótono…pero entre tanto blanco radiante, hay árboles del mopane, acacias todoterreros, bush,…curiosas llanuras pedregosas, cauces secos, suaves lomas, …zonas más áridas…lejanos twisters de polvo…animales empolvados…

Los alrededores de Namutoni pueden ser molones aunque nosotros no tuvimos mucha suerte en sus charcas. Visitamos el camp y de los que hemos visto es el que menos nos gustó. Tiene un fuerte de 1903-1905 según el cuaderno del Parque. No nos moló su pool, las cercanas cañas indicaban contaminación y la encontramos muy poco bichoambientada. Pero repito que esto quizás depende de fechas y del factor suerte, con las lluvias la dinámica de la vida cambia.

De nuevo en marcha, bicheamos y comemos nuestro picnic con vistas, más pisteo, más bichos, un amago de lluvia y para acabar… la tarde nos regala una manada de cuatro leones que entre nosotros pasaron a llamarse “león come palo”. Estuvimos a solas observándolos mucho rato, algunos dormían, un conato de sexo, otros hacían la croqueta, a veces se levantaba una leona,… y uno se pasó la tarde arrancando, lamiendo y royendo una rama seca, estaba muy entretenido con el palo…y nosotros con él, jugando parecía una simpática mezcla entre gatoperro …

Con el león come palo, con un conato de arcoiris, con otro curioso espectáculo de luces al atardecer en la charca de Halali, despedimos nuestra última tarde. Y con una cenita en nuestro porche conociendo nuevos escarabajos XL, salamanquesas XL, nuevas estrellas, y preparando las maletas… nos despedíamos del parque.

Pese a las muchas horas de sol y a que los días cundían…el tiempo bicheando en Etosha pasaba demasiado rápido, había sido nuestra última noche, hoy nos despedíamos del Parque con la sensación de que nos había sabido a poco, queríamos más…

Tras las primeras horas del amanecer avistando por los alrededores del camp, desayunamos acompañados de ardillas, hacemos el check out, recogemos la fianza…y nos ponemos en marcha. Hoy el día será largo, aprovecharemos nuestra última mañana de bicheo en el Parque, nos despediremos del especial paisaje y luego pondremos rumbo a Spitzkoppe.

Bicheamos por el camino, paramos en algunas concurridas charcas, decimos adiós a la pool del camp de Okaukuejo, …nos da algo de pena no haber visto más elefantes pero aún así nos vamos muy contentos, las muchas especies avistadas, el especial contexto desértico, los olores tras la lluvia, los azules limpios y radiantes, las estrellas, las muchas crías,…Etosha nos deja un buen sabor de boca y no nos hubiera importado quedarnos algún que otro día más. Me dio pena no conocer la zona de Olifantrus, por el paisaje y sobre todo por perderme la diferente pool del camp que llevaba anotada desde casa. Su mirador consta de dos niveles quedando uno a ras del suelo y pudiendo observarse la fauna de forma curiosa a través de un cristal.


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