PASEANDO POR ISLA IGUANA (Panamá)

Habíamos quedado que si el día amanecía bueno iríamos a Isla Iguana y hacía una radiante mañana. Mientras desayunamos, la cocinera nos terminó de concretar las gestiones con un barquero familiar suyo que nos acercaría a la Isla.

Nos pusimos en marcha. Nos esperaría en la playa. Antes de embarcar, junto al parking, hay una caseta donde se paga la visita a la Reserva isla-Parque (creo que eran 3-5$) , allí preguntamos por nuestro botero y fuimos a la orilla donde nos esperaba.

El señor mayor estaba acompañado de una chica que llevaba una niña pequeña de unos cinco-seis años, eran todos familia. Nos ponemos en marcha y pronto pregunto por las ballenas. Sabía que de junio a octubre las yubartas (o ballenas jorobadas) merodean por los alrededores de la isla. Me dice nuestro barquero que sí que se están viendo y que quizás con algo de suerte nos cruzáramos con alguna en el corto camino…ojalá…Nos cuenta que normalmente cuando vienen se pasan el día navegando alrededor de la isla, dándole vueltas, y que se ven desde la orilla de la playa de isla iguana e incluso desde la playa del Arenal desde donde salió nuestro bote. Confieso que pensé que el señor exageraba, que se verían días puntuales, que no tendríamos esa suerte…pero siiiiiiiii, allí sopla!! las vimos!!… una madre con su cría navegando en paralelo.

Nos acercamos un poco, no tanto como me hubiera gustado porque a la pequeña niña parecía que aquello le daba mas miedo que ilusión. Pero pudimos ver los lomos, aletas y soplos de los rorcuales. Y yo feliz!!
Desembarcamos en la isla. Un arrecife, una preciosa playa de aguas turquesas, arena blanca, palmeras…, un cartel, una rústica sala de exposición, una básica casa de guardaparques, y por supuesto muchas iguanas y tranquilidad….nos dan la bienvenida.

Cuando llegamos la marea está tan bajita que no es posible hacer snorkel sin arañarse la barriga con el arrecife, así que decidimos antes de mojarnos explorar un poco la pequeña isla. En ella hay una importante colonia de nidificación de fragatas, hay un par de senderos, uno que llega a otra playa en la parte trasera, otro que llega a un faro, …. También debe de haber algún cráter o resto de cráter pues el pequeño islote fue usado por los americanos como diana en sus prácticas de lanzamiento de bombas desde aviones.

Paseamos entre los densos arbustos verdes, nos asomamos al centro de interpretación …pero me llamaba irremediablemente el turquesa del agua. Yo necesito gafas y tubo, me aburre nadar y solo bañarme, … y así me tiré toda la mañana… Apenas sacaba la cabeza del agua, … y cuando la saqué escuché un silbido de maridito… al mirar me señalaba algo para el horizonte …¿qué?… y al mirar……..¡¡ las veo !! ohhhhh…ahí al lado!!…y como una imagen vale mas que mil palabras…

No daba crédito, ¡¡era verdad lo que nos decía el barquero se veían desde la orilla!!, pasaban la mañana rodeando la pequeña isla!!!… La experiencia se quedó para siempre conmigo, era para mi un sueño….y aunque quedaba lo mejor 🙂 …!!

Salí a beber agua …cuando una encantadora octogenaria panameña recién llegada al islote, entabló conversación conmigo… Charlaba con ella, cuando de repente… vuelvo a escuchar el silbido del maridín que desde el agua me hacía urgente señas… Me disculpé con la encantadora abuela y volví a mi hábitat… al llegar maridín solo me dice una palabra: ESCUCHA!…y desaparece debajo del agua.

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii se oían los cantos de las yubartas, allí mismo en la orilla, con solo meter la cabeza, …se escuchaba la inconfundible melodía que indicaba que había algún macho cerca, esa canción que para siempre se quedó ese día grabada como un tesoro en mi memoria. Nunca olvidaré aquella mañana, las yubartas convirtieron aquella mañana de snorkel en la más bonita de mi vida.

Nuestro barquero regresó a tierra firme a dejar a los familiares. Nosotros decidimos quedarnos el resto de la mañana allí rodeados de los peces de colores del arrecife, de las inolvidables ballenas y de sus cantos, …comimos un fugaz picnic allí en la playa sobrevolados por cientos de fragatas y rodeados de las muchas iguanas, cangrejos, ermitaños…y cantos de ballenas.

Si vais a visitar el islote tener en cuenta que si os apetece se puede pedir permiso y acampar en la pequeña isla…al menos por aquellas fechas. Eso sí, las instalaciones eran básicas y rústicas, al menos cuando nosotros lo visitamos, no había ningún chiringuito ni venta de nada, ni casas, …una palapa y creo que había unos aseos. Y para no arriesgaros a encontrar demasiada gente, y disfrutar tranquilos del lugar, evitar los fines de semana cuando quizás algunos panameños se acercan a pasar el día y pueden ser demasiados para un pequeño islote. La barca creemos recordar que nos salió a los dos por unos cuarenta dólares.
Casi cuando caía la tarde regresamos con nuestro barquero dejando con mucha pena aquel precioso rincón. Vimos el atardecer desde la larga playa de El Arenal disfrutando de las vistas del islote ahora en el horizonte, nos dimos unos últimos chapuzones, unas fotos, unos refrescos y regresamos a Pedasí.
Acabamos la tarde paseando por sus calles, haciendo algunas fotitos y cenando.


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