PASEANDO POR LA PENÍNSULA DE AZUERO (Panamá)

Dejábamos nuestro oasis en Bocas. Nos despedimos madrugando y paseando. Regresábamos a tierra firme, hoy tendríamos un largo día hasta llegar a nuestro siguiente destino en la península de Azuero.

Recorrimos con los botes taxis por última vez los amplios pasillos turquesa salpicados de islotes, recogimos el coche del parking, despertamos a Jenny …que nos saca de Almirante y deshaciendo el camino nos devuelve a las montañas.
Las preciosas cascadas, la presa,…atravesamos Veraguas bajo una impresionante lluvia torrencial. Las altas luces rojas y los muchos reflectantes decorativos de los trailers que frecuentan la panamericana nos ayudaron a tener alguna referencia… No se veía nada de nada, solo el agua marrón correr por todas partes como un desbordado reguero …sobre y junto a la calzada…ni si quiera se veía un lugar donde poder detenerse…

Por el diluvio, por las pequeñas paradas, por algún tramo de obras y por lo temprano del atardecer…se nos hizo de noche por el camino e improvisamos una parada en la ciudad de Las Tablas, capital de la provincia de Los Santos.

Paramos en un restaurante grill local a preguntar por algún alojamiento, no llevábamos nada apuntado. La camarera panameña super amable nos recomendó un par de sitios donde podríamos mirar.
El Don Jesús fue el primero al que nos acercamos, resultó ser de dueño gallego. El lugar no era nada del otro mundo pero estaba limpio y correcto y decidimos quedarnos allí. Aunque no sé si lo recomendaría debido a la proximidad, al menos por aquellos entonces, de una discoteca.

Como nos calló simpática la panameña volvimos al grill a cenar. Ahora estábamos en una zona carnívora, …la ganadería es una actividad importante en la región, teníamos que probar las ricas carnes. Y tras la cena, en un ambiente muy local y casi familiar, cansaditos nos fuimos a dormir.

DÍA 12: PENÍNSULA DE AZUERO

Nos levantamos prontito, y tras un rápido desayuno hicimos el checkout. Abandonamos Las Tablas. Recuerdo que en su día leí que su origen fue en el siglo XVII cuando un grupo de castellanos que vivían en Asunción huían de un saqueo del famoso pirata Morgan. En su huida acabaron encallando en la desembocadura de un río y decidieron asentarse aquí. Al parecer, con las tablas del barco comenzaron los castellanos a construir sus primeras casas…y según algunos de ahí proviene el topónimo.

La atravesamos, pasando por la iglesia de Santa Librada, fijándonos en las casas, en los escaparates…. También leí que era la cuna del folclore de Azuero, en ella se confeccionan las bonitas polleras panameñas, los sombreros panameños…como el avatar de nuestro foro,…es la cuna de los tamboreros, de la cumbia panameña… Y sabíamos que en esos días eran las fiestas locales de Las Minas, …pueblecito perteneciente a la provincia de Herrera.
Apenas nos separaban cincuenta kilómetros hasta Pedasí, estábamos cerca, así que decidimos buscar el lugar donde se celebraría la fiesta local.

Encontrar el pueblo nos costó varias vueltas, las indicaciones que nos dieron eran un poco disparatadas. Nos dimos cuenta que a los panameños les pasa algo así como a sus vecinos ticos que si preguntas y no lo saben, por no quedar mal, se lo inventan…. Fuimos por carreteras y pistas, al norte, al sur, al este,… así exploramos los verdes alrededores… ya solo nos quedaba probar suerte con el oeste…y por fin llegamos.

Aparcamos en la entrada del pueblo previendo que quizás luego podría haber jaleo con el tráfico para salir. Aún era relativamente temprano, a esas horas andaban decorando las carretas de bueyes, colocaban “corchopan” con brillantes purpurinas mezclado con flores tropicales, siluetas de frutas, muchos colores, …hicimos las primeras fotos de las muchas que haríamos aquel día…

Recorrimos el pueblo que se prepara. Un vacío escenario, gente montando tenderetes y chiringuitos, una tarima, la iglesia cerrada, alguien probando el sonido, preparando las brasas, una sencilla tómbola… y poco a poco las cuatro calles principales del pueblo y la plaza se fueron llenando. Aquello se iba ambientando, gente que llega,… aparecen vendedores ambulantes de comidas, bebidas, helados,…músicos… los puestos se llenan algunos de orquídeas, otros de sombreros pintaos…

Poco a poco comienzan a llenarse de actuaciones las tarimas y pequeños escenarios, bailes y trajes regionales, un despliegue de abalorios, maquillaje, tradición,…

Suenan canciones locales, disfrutamos de los coloridos demonios bailongos, …

Del concurso de niños tocando la mejorana, instrumento típico del folclore panameño.

Comimos en los puestos locales, y allí pasamos casi todo el día mezclándonos, observándolo todo. Éramos los únicos guiris del lugar quizás por ello me hicieron una pequeña, improvisada y surrealista entrevista para una radio local…Nos invitaron a probar la chicha, una especie de aguardiente o cachaza que nos sirvieron desde una curiosa calabaza…y que estaba fuerte como un demonio…

Esperábamos el plato fuerte del día; el desfile de las carretas tiradas por bueyes donde iban las reinas de las fiestas. No tardó en comenzar, y la música, más bebida, risas, aplausos y típicos bailes….comenzaron a llenar de color y alegría la concurrida calle.

Mejoranas acompañadas de violines, flautas, trombos, trombones, tambores y trompetas,…daban ritmo a las concurridas calles…canciones …“Todos los hombres tienen ladillas de la cintura a las rodillas”….el pegadizo estribillo del temazo que se cantaba en uno de los pequeños coros que acompañaba al desfile formó parte de la B.S.O del resto del viaje… 😉

Aparecieron las reinas subidas en sus tronos móviles, algunas acompañadas, otras solitarias, unas serias y profesionales, muchas acojonadas por lo inestable del chiringuito rodante…otras radiantes… casi todas posando…

Vimos el desfile, y con las graciosas ladillas resonando nos pusimos en marcha para no llegar demasiado tarde a Pedasí. Aparcar donde aparcamos fue una buena idea. Sin perdernos abandonamos el pequeño pueblo con muchas imágenes en la retina…

No recuerdo que nos entretuviéramos demasiado por el camino, pero con lo temprano que atardecía… llegamos al tranquilo pueblo con el tiempo justo para buscar y elegir alojamiento. Nos quedamos en la segunda opción que visitamos, al ser temporada baja, nos hicieron una oferta muy interesante. Hicimos el checking en el coqueto hotel Pedasito, nos ubicamos y allí mismo cenamos. Después estuvimos tomando un aguardiente colombiano con el personal del hotel y quedamos que ellos nos ayudarían a contratar la excursión para isla Iguana. Cansaditos nos fuimos a dormir.

DÍA 13: PEDASÍ 

Amaneció algo nublado, pero por suerte no llovía. Desayunamos en el hotel, concretamos con una de las cocineras la excursión para el siguiente día y nos pusimos en marcha. Queríamos explorar los alrededores, acercarnos a playa Venao y a la zona de Isla Cañas, donde en los meses septiembre a octubre se puede ver la nidificación de tortuga marina.

Estuvimos la primera parte de la mañana perdiéndonos por pistas que desembocaban en playas muy diferentes, algunas con piedras enormes y decorativas como playa Toro, otras con verde hasta la misma orilla como Uvita donde vivía la presidenta del país.
Quisimos acercarnos a una que nos gustó pero no veíamos el camino, y menos mal que no fuimos porque después en la gasolinera nos dijeron que era fácil quedarse en ella atrapado cuando subiera la marea.

Luego nos acercamos a algunas playas que estaban cerca de zona residenciales, Solo paseamos, con las nubes y el temperamental pacífico no nos apetecía baño.

Comimos en playa Venao, una playa con cierto renombre por celebrarse en ella campeonatos mundiales de surf,…Los verdes islotes frente a la coqueta playa la hacen diferente, la amplia marea del pacífico los acerca o aleja de la orilla.

En las pistas nos encontramos con muchas aves, desde zopilotes a águilas que nos acompañaban por el camino y que intentábamos fotografiar sin mucho éxito.
La última hora de la tarde la dedicamos a dar un paseo por el tranquilo pueblo, un coqueto lugar donde vimos que ya están construyéndose urbanizaciones de lujo. Muchas de ellas destinadas a ricos judíos que encuentran en Pedasí un costero lugar donde retirarse.

Paseamos, cotilleamos los alrededores y acabamos el día cenando en el coqueto hotel.


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