PASEANDO POR EL ARCHIPIÉLAGO DE SAN BLAS (GUNA YALA, PANAMÁ)

Para acceder desde ciudad de Panamá al archipiélago de San Blas son aprox. unas tres horas en coche o también existe la posibilidad de tomar un breve vuelo interno desde la city o desde David hasta Porvenir, capital de la región Guna, desde donde se puede organizar la estancia en alguna de la islas.

Nuestro plan era por tierra, y era el siguiente: De las 365 islas e islotes que componen el caribeño archipiélago:….Buscábamos una pequeña isla muy tranquila, imprescindible con arrecife porque sino me aburro…nada de bullicio, nada de lujos, algo básico, económico, un contacto con los Gunas, …

Estábamos prevenidos porque sabíamos que los precios podían ser abusivos, incluso a veces delirantes para las condiciones básicas ofrecidas.
En nuestro caso, por 50 dólares, nos llevaban y nos recogían. Habría que sumar 10$ por persona por tasas de entrada en la región Guna, y unos dos dólares por persona por el uso del muelle. Y por 45$ la noche tendríamos un alojamiento básico en la isla y comida…. o eso creíamos.

Nos recogieron tempranito en nuestro alojamiento. Un completo y flamante 4×4 conducido por unos jóvenes hermanos panameños nos llevaría hasta Cartí. Desde allí embarcaríamos en un bote-taxi para llegar a la que sería nuestra aún anónima isla.

Callejeando abandonamos la city, los barrios se diluyen y se transforman en casas, chiringuitos y tenderetes que salpican el camino mezclándose con el verde. Una muy breve parada en un chiringo de carretera a redesayunar. Y continuamos hasta adentrarnos en la región Guna, …donde la amplia carretera desaparece y se transforma en una auténtica carretera de montaña que atraviesa una virgen y verde selva, muy densa…oscura…impenetrable….

Recuerdo el camino precioso, pero aún tengo sobredosis de reggeaton, …aquel 4×4 “full equip” tenía una pantalla de video con diez mil horas de purito reggaeton donde bailaban sexis reggeatonas al son de las letras mas machistas del mundo mundial. Papitopapitopapitopapi…papipapipapi…aquello era un bucle, o un atrapado en el día de la reggaetonmarmota. También recuerdo que como el camino para ellos era demasiado conocido a veces iban demasiado rápido para ser una doña carretera de montaña, la cual por cierto cierran a las 16:30 y hay que tenerlo en cuenta para la logística.

Otra breve parada, esta en un promontorio-mirador con vistas al archipiélago de San Blas antiguo archipiélago de las Mulatas. Una isla para cada día del año,…de las que solo 36 están habitadas…y unas 100 ni si quiera tienen nombre…

Después de unas cuantas curvas, unas últimas subidas, vaguadas, bajadas, mil quinientos papichulopapipapi más, pasar la garita de peaje donde panameños y turistas que entren en la zona deben abonar la tasa… por fin, llegamos sanos y salvo a Cartí. Pagamos la tasa en el muelle y embarcamos en el bote taxi.

Al desembarcar en el poblado Guna, Yandup, la primera sorpresa fue el lugar…Muy interesante, muy diferente, auténtico, curioso… No sabes a donde mirar. Todas las construcciones eran cabañas de palmas y una especie local de bambú, de dimensiones pequeñas, oscuras, unas más enteras otras mas deterioradas, unas en tierra firme, otras casi en volandas, otras rústicos palafitos, muchas con embarcaderos o pasarelas de maderas, …

Caminando entre un laberinto de cabañas, hamacas y personas llegamos a la casa del que sería nuestro guía Eulogio…Y aquí viene la segunda sorpresa, algo menos agradable… cuando nos dice, que aquí mismo es el alojamiento…¿aquí?…
La verdad es que el sitio era realmente curioso, una amplia cabaña salpicada de hamacas, con una segunda planta donde por el gesto que hacía nuestro guía sospecho que debían estar las habitaciones…Si tuviéramos más días, nos hubiéramos quedado allí porque debe ser muy interesante estar en el poblado…pero veníamos mentalizados para una islita de las tranquilas con mucho snorkel y relax para poner fin a nuestro viaje…

Cuando le preguntamos por las islas. Nos da un precio de 95$ por noche para quedarnos en una muy básica, con excursiones y comida incluida…Nosotros no queríamos eso exactamente… y ese precio por unas condiciones tan súper rústicas nos parecían casi un atraco.
Negociamos con Eulogio que así se llamaba nuestro anfitrión Guna. Le dijimos que no queríamos excursiones y que si hacía falta pues no comíamos…El indio vio que íbamos en serio y debió de acordarse de nuestro mediador del Mediterraneam dreams quien le enviaba clientes con cierta frecuencia… recapacitó, se lo pensó mejor y finalmente cedió. Nos vendió lo que le dio la gana de su casa-tienda; un poco de pan, un bote de nutella, dos tomates, y un kilo de macarrones …. 😮 ….Mientras, las mujeres Gunas que cosían sentadas en las hamacas no paraban de hacernos preguntas …de dónde veníamos, si estábamos casados, que si hijos, cuanto tiempo por Panamá, cuanto por aquí,… era un cotilleo sano… o curiosidad.

Mientras el guía terminaba de organizar el tema del bote-taxi… me dio tiempo a asomarme un poquito al curioso poblado. Por supuestísimo que las calles no están ni asfaltadas ni aceradas ni falta que hace. Son unas cuantas calles de arena y a sus lados se reparten sencillas cabañas, un par de humildes colmados-tiendas, todos con interiores oscuros y frescos, casi vacíos pero repletos de hamacas, la mayoría con suelo de arena, algún centro de reuniones…ropa tendida, alguna parabólica que desentona en el lugar, algunos charcos donde la arena estaba algo mas prensada, niños jugando, el edificio de la escuela que sí es de obra…mujeres barriendo la calle… aquella realidad me teletransporta… y soy consciente de donde estoy… y de mi suerte.

El guía iba acelerado de acá para allá, y con algo de prisa regresamos al embarcadero donde llegamos para ir a nuestra islita, que según Eulogio se llamaba isla Hook, isla anzuelo.
Casi todas son de morfología y dimensiones similares, aguas turquesas, arena blanca que ni quema ni vuela, con más o menos cocoteros, algunas tapizadas de verde,…algunas con arrecife, otras sin él…Y respecto a los servicios casi todas son mas o menos básicas pero, aún así, hay diferencias, pues unas islas tienen luz (energía solar o generadores), alguna tiene un pequeño restaurante-chiringuito, algunas pequeños palafitos …pero la mayoría no tienen nada…al menos por aquellas fechas no había ni resorts ni nada que se le pareciera, como mucho quizás alguno tipo lodge mas coqueto pero a precios mas prohibitivos.

Isla Perro, Isla Aguja, Chichimé… Iskardup, Isla Pozo, Diablo, Pelícano, Elefante…
la comunicación entre las islas que componen las tres regiones de la comarca, se realiza en cayucos, pequeños botes de madera, llamados “Ulus”, siempre se han utilizado remos hechos con palas de madera de fabricación artesanal…

Pero para el turismo utilizan botes de fibra con el motor fuera borda. El trayecto no fue largo y no tardamos en llegar a nuestra isla. Una redonda y tranquila gota de arena en el océano… trescientos pasos literales de aguas turquesas, arrecife y palmeras paradisiacas…

Nuestras anfitrionas serían mujeres Guna, se supone que eran familia del guía. Hubo unas breves presentaciones, y a priori no parecen tan curiosas como las del poblado. Más bien todo lo contrario, tímidas, calladas y reservadas…y no hablan muy bien español, solo hablan dulegaya. Eulogio se despide diciéndonos que vendrá con comida, y nos quedamos con ellas compartiendo durante cuatro días su pequeño paraíso.

En nuestro edén tan solo había una oscura y fresca cabaña principal acondicionada para usarse de cocina, otra de menores dimensiones donde ellos dormían, una palapa con mesas y bancos, unas hamacas comunes, un pequeño WC resguardado por cuatro tablones de madera…

Y para lo turistas…cuatro ¿chozas?… Construidas con palmas y el bambú local y muy remendadas con coloridos manteles de hule plástico …con ventanas y puertas diáfanas…que proporcionaban un agradable aire incondicional 😉
En su interior, en nuestro caso y por aquellos entonces, una alta y rústica estructura de madera con un guarrindongo colchón doble y una mosquitera, suelo de arena, un tronco en el suelo, una balda, la orilla del turquesa mar y las palmeras,… que aunque la mayoría están descocadas había que tener cuidado con los cocos asesinos 😉
Aquello tenía pinta de chozo, o como mucho de cabaña descuajaringada a la que parecía que le había dado un meneo un huracán o tormenta. Pero no nos importaba…estamos contentos con el precio que habíamos conseguido por ese casi cuchitril en el paraíso, las condiciones rústicas las preveíamos y le daban un punto menos sintético… y nos esperaba un arrecife para nosotros solos. No había más turistas, nos avisaron que quizás durante el fin de semana llegaran algunos panameños pero solo a pasar un rato del día. Dejamos las mochilas, la mezcla de surrealistas víveres, cubrimos con pareos el colchón… y el Caribe nos llamaba.

En todo el archipiélago el snorkel está permitido, pero no el buceo con botellas porque va en contra de los principios de la etnia. Un mar sereno, cálido, transparente y con un accesible arrecife junto a la orilla que me encantó, no me defraudó…y en él pasé horas y horas. Interesantes y coloridos corales, peces loro, cirujanos, escalares,…calamares, estrellas, peces globo, enormes cangrejos,…algas, gorgonias…y allí donde desaparecía el turquesa y aparecía el azul más marino había un fascinante y profundo talud repleto de enormes ejemplares de esponjas, gorgonias XL, corales XL…
Incontables horas, rodeando la isla y disfrutando de sus fondos, …Pasaba y repasaba por los sitios…siendo diferentes a cada instante, …peces que se persiguen, que se cortejan, que se alimentan, …de repente un pulpo, una raya, …una nube que cambia la luz, cayucos que pasan….

Sentada en la orilla de aquel casi intacto lugar imaginaba que aquel entorno debía ser muy similar al que avistaron los Descubridores en el siglo XV, …era muy fácil imaginarse a los cayucos practicando el trueque con las naves de Colón…Aún hoy día los Gunas truecan cocos con sus vecinos colombianos, …o incluso langostas a cambio de que un velero extranjero fondeado le recargue el móvil…

Frente a la choza principal nuestras anfitrionas colocaron un tenderete con artesanía. Por la tarde me acerqué a comprar algo más que nada para entablar conversación y aprender algo sobre ellas.

Los indígenas tatuaban su piel hasta que los misioneros comenzaron a vestirlos con telas. Hoy día las niñas, hombres y muchachos Gunas visten ropas frescas occidentales. Pero por suerte, casi todas las mujeres, cuidadoras de las tradiciones, visten sus coloridas ropas: blusas con mangas de globo y elaboradas molas, y como falda usan estampados pareos que llaman “saburete”, usan abalorios y también recubren la cabeza con un pañuelo que suele ser rojo con dibujos geométricos amarillo y que ellas llaman “muswe”. Al alcanzar la madurez llevarán pearcings de oro en nariz y orejas…Y es curioso como la globalización y la apertura del Canal contribuyó a la creatividad de este pueblo que con bolitas de plásticos de colores, que llaman chaquiras, confeccionan los “uinnis uinnis” con los que cubren sus piernas desde los tobillos a las rodillas y/o sus brazos desde los codos a las muñecas… Y todo ello sin perder su base étnica y tribal en la elección de colores y en los diseños geométricos de los dibujos.

Es una sociedad matriarcal. Ellas son las que heredan las propiedades, administran la economía y la vida cotidiana. El día a día de nuestras anfitrionas consistía en asearse por las mañanas, barrer la isla con palmas, recoger cocos caídos, cocinar, coser molas incansablemente frente al turquesa horizonte salpicado de islas… y alguna venta de souvenires.
Cada región tiene su Cacique, y los treinta mil habitantes del archipiélago se reparten en diferentes aldeas en las cuales hay un subjefe denominado “Sahila”. Ambos son elegidos para ejercer sus labores de por vida, y su trabajo no está remunerado.
El sustento principal sin duda es la pesca, especialmente de langosta que a diario envían vía aérea a la capital, también los cocos, bananos, y la artesanía. Cualquier acción que no sea manual, para pescar o cazar, está prohibida por los principios Gunas, que imponen mantener formas tradicionales en ambas actividades.

Por el momento la expansión turística no ha sido devastadora gracias a la fuerte normativa que los Gunas han impuesto en su espacio. Las tradiciones culturales obligan a ejercer un turismo responsable, pausado y alejado de las masas. Los alojamientos son modestos, y salvo en las islas más grandes, las construcciones que no sean autóctonas están completamente prohibidas.
Pero inevitablemente …los tiempos avanzan, aumenta la oferta y hoy en Facebook puedes encontrar a Eulogio nuestro guía y a otros para contratar sus servicios. El kayak, el avistamiento de aves, trails por senderos dirigidos en algunas áreas, la visita a algún cementerio kuna, el snorkel, visitar otras islas, o coincidir con el festival de la tortuga marina (en Armila, en mayo) … son algunas de las actividades que pueden contratarse por la zona.

También desde aquella orilla donde el tiempo se detenía y me gustaba imaginar a Ojeda y a Balboa… veía a los Gunas arrojar al mar las negras y grandes bolsas de basura generadas por los turistas…. Era inevitable reflexionar sobre el delicado equilibrio que siempre suele separar lo sostenible de lo insostenible…
Por ahora los Gunas no venden sus propiedades a extranjeros, ni hay resorts, ni si quiera los pequeños barcos pueden pasar la noche fondeados en las islas si no se tienen los permisos oportunos de la comunidad,… Pero la ecuación es muy sencilla, más turistas es más dinero….y ellos lo saben…y a algunos ya se le comienza a transparentar esa humana picardía, esa delgada línea entre la ética, la moral y la ambición o avaricia …ese otro delicado equilibrio entre un precio justo para todos y un abuso…o una estafa…y esa contaminación de algo que hasta antesdeayer era un lugar virgen.
Conflictos, desplazamiento, desarrollo …hay otros problemas importantes como el desarraigo cultural, una fuerte emigración de jóvenes, el tentador tráfico de drogas de su vecina Colombia,…los crecientes problemas de alcoholismo….incluso el cambio climático que engullirá a muchas de las pequeñas islas… inevitable reflexionar.

El tema de la comida fue un poco extraño o más bien incierto…pues se suponía que Eulogio vendría …pero al día siguiente no vino. Por suerte apareció alguna excursión y el joven guía nos invitó a comer. Para las cenas, y desayunos nos apañamos con las provisiones que llevamos de la city y el pan con nutella.
Al día siguiente sí apareció Eulogio. Venía algo acelerado con un grupo de turistas, nos traía un rico arroz con langosta que tuvimos que engullir a la velocidad del rayo porque el hombre se empeñó en llevarnos de excursión…Se ve que tenía remordimientos por dejarnos algo tirados… o yo creo que más bien temía que llegáramos hablando mal de él al Mediterraneam Dreams y dejaran de mandarle clientes…Nos sacó casi a la fuerza de nuestro paraíso. Tenía que llevar a unos turistas a isla Perro y nos paseó un poco por entre los islotes del caribeño archipiélago.

Sí, las vistas molaban, todos los bonitos tonos de azules, los islotes…el sol…, pero aquello solo nos sirvió para comprobar la calidad de nuestra isla…que era justo lo que buscamos. Vimos algunas muy ambientadas y demasiado concurridas quizás porque ya era fin de semana…¡¡allí es donde estaban los Gunas que venden langostas que nosotros esperábamos que pasaran cerca de nuestra isla para apañarnos mejor las comidas…y que nunca pasaban!!…

Respecto a la meteorología dicen que la estación seca es de enero a marzo/abril. Fuera de ella, las lluvias y tormentas suelen hacer acto de presencia, pero lo habitual es que tal y como aparezcan …desaparezcan …
Nosotros tuvimos más o menos suerte con el tiempo. Sol, nubes, buena temperatura, cero viento, y solo al final de una de las tardes comenzó a formarse una negra tormenta que descargó durante la noche sobre nuestro cutre chozo… parecía que estuviera a punto de despegar debido al viento casi huracanado que revoleaba los hules, las palmas,…y algunas ráfagas mojaron hasta la cutricama…Esa noche dormimos regular, pero coincidió que fue la última.

…Y así pasaron los días, felizmente a-islados…, buceando, revoleados en la arena, en la hamaca, flotando, leyendo …contando los pasos de la pequeña isla…viendo pelícanos, cayucos pasar, con unos cielos nocturnos espectaculares, desconectados… disfrutando de los atardeceres…

Por si os animáis os dejo un equipaje básico para San Blas…Quizás preferible llevar mochila a maleta…pero eso es una elección personal.

¿Que llevar a San Blas?:

-Of course kit playero: Gafas/tubo, toallas, chanclas versátiles, prácticos pareos, protección solar y after sun, cacao, gafas de sol…….manga corta, manga larga,
-Avituallamiento: Bastante líquido (agua, bebidas, zumos, …), fruta (y verdura) que allí no las verás, caprichos-picoteo-vicios (frutos secos, barritas cereales, patatas fritas…tabaco en mi caso…alcohol en otros).
-Kit Robinson Crouseau: una navajita, una linterna, bolsas de plástico, pinzas de la ropa, goma pelo,…..un libro…
-Botiquín básico-higiene: toallitas húmedas, papel higiénico, cepillo dientes, pasta, ¿¿peine??… 😉 ….
-Tema insectos: Por si acaso…repelente mosquitos. Y algo a tener en cuenta es la chitra, una especie de jején. Quizás depende de la época en la que se visite, no lo sé, pero es un diminuto insecto que vive en la arena y que pica. Se recomienda llevar aceite de coco o similar para embadurnarse con él, forma una capa aislante que protege. En nuestra isla y en nuestras fechas no tuvimos ni mosquitos ni chitras…pero como hidratante para después del sol, venía bien el aceite de coco.

Día 21: De San Blas a Panamá

Los días en la diminuta isla pasan rápido. Y llegó la mañana de la partida. Nos despedimos de la encantadora isla anzuelo y de nuestras silenciosas anfitrionas. Nos vamos con pena por abandonar aquel diminuto edén y con algo de pena por no habernos podido relacionar demasiado con ellas. A ratos creía que por el idioma, otras por recelo, otras por desinterés…era una sensación extraña. Nos recoge Eulogio y regresamos al muelle de Cartí bajo una matutina lluvia. Allí nos espera el mismo 4×4 full equip que a ritmo de regeatoon nos devuelve a Panamá city. Una lástima que por la lluvia y por las prisas no pudiéramos hacer mas fotos…tan fotogénico todo…

Nuestro joven chofer de regreso nos pregunta por la experiencia y cuando le hablo de la extraña sensación nos explica que son una tribu muy cerrada y desconfiada… Nos cuenta que no saben relacionarse con los turistas pues para no pecar de entrometidos, pues saben que los turistas buscan también relax, al parecer se alejan pero lo hacen demasiado… Y yo pienso en la historia de ellos… y entiendo la cerrazón y la desconfianza, y hasta la respeto.

Comimos con nuestros anfitriones del Mediterraneam Dreams y aunque pensábamos salir a pasear aunque fuera por los alrededores o ir al Causeway … un fuerte chaparrón tropical nos convenció para quedarnos y pasar la tarde allí. Por la noche aprovechando que ellos estaban de vacaciones salimos a cenar.

Día 22: PANAMÁ CITY – REGRESO. FIN

Nuestro vuelo salía a las tres de la tarde con escala en San José de Costa Rica. Para aprovechar un poco la mañana hicimos pronto el equipaje y tras el desayuno nos fuimos a callejear un poco por los alrededores del alojamiento. Unas últimas fotos,…último paseo, últimas compras…

Dejábamos el país de la abundancia contentos con todo lo visto, enamorados de su biodiversidad, multiculturalidad, tranquilidad, amabilidad y de los infinitos verdes y azules que llenaron de mucha Vida este viaje entre dos aguas…

¡Espero que sea de utilidad el diario, o que sirva de inspiración…! Agradezco vuestra visita, Saludos!


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